Ministerio de Agricultura
Viernes 18 de Mayo de 2012
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Desarrollo y Colapso de las pesquerías industriales en el Perú (Apaza y Santa María 2001ª, 2001b, Duffy 1994).

Hasta inicios de los años cuarenta, la pesca en el litoral Peruano se mantuvo dentro de los límites que permitían el mantenimiento de las poblaciones de aves guaneras, siendo la industria del guano la principal actividad económica relacionada con los recursos marinos del país. Sin embargo, a partir de mediados de los 40, la CAG enfrenta las presiones de una emergente actividad pesquera dirigida a satisfacer las demandas de la creciente población costera. En este periodo, la CAG comenzó a ser considerada como un elemento restrictivo para el desarrollo de las pesquerías industriales para harina y aceite de pescado, considerada inicialmente como un posible abono substituto para la agricultura nacional (Idyll 1973, Murphy 1981, Duffy 1983).

Dentro de la CAG existía un sector que defendía la idea de producir también harina de pescado, llamado en esos años “guano de pescado”. En su reporte de 1941 Gamarra Dulanto, compara el consumo de anchoveta para producir una tonelada de guano con la cantidad necesaria para producir la misma cantidad de abono, indicando que se necesitaban 32 toneladas de anchoveta consumida versus 8 de anchoveta para producir una tonelada de guano y harina respectivamente, lo que sustentaba los argumentos económicos en contra de la continuación de la industria del guano de aves. En oposición a ésto, un reporte de Schweigger prevenía del peligro potencial de esta nueva actividad industrial para la CAG y para el ecosistema marino en general. Curiosamente, la división que originó este debate llevó a la CAG a instalar la primera planta piloto de harina y aceite de pescado en el Perú a fines de los años cuarenta.

Entre 1945 y 1955 la CAG solicitó al gobierno Peruano tomar las medidas inmediatas para el adecuado control de esta naciente industria, algo que fue sólidamente sustentado con los argumentos del Dr. Murphy, quien sostenía que la anchoveta no era sólo un de los tantos peces pelágicos del ecosistema, sino que era la especie clave para mantener todos los procesos biológicos entre los niveles tróficos inferiores (plancton) y superiores (peces, aves y mamíferos), resumido en la siguiente cita que el Dr. Murphy expuso en esos años: "... el porvenir del guano en el Perú y también el de la pesquería mayor para la alimentación humana depende del tino con que se maneje en la actualidad el porvenir de la anchoveta. Un viejo refrán dice que más vale pájaro en mano que cien volando y, en realidad para el Perú el pájaro en mano es el guano de islas, base sustantiva de la economía agrícola Peruana y fuente inagotable de riqueza pública y privada..."

Como se sabe, el gobierno hizo caso omiso a estas advertencias y partir de 1955, empieza el crecimiento explosivo de la pesquería de anchoveta para la producción de harina de pescado. Desde entonces, las poblaciones de aves guaneras entran en una etapa de caída poblacional y hasta ahora no presentan signos de recuperación. A raíz de un fuerte evento El Niño en 1965, se da una altísima mortalidad de aves guaneras y, habiendo alcanzado las pesquerías sus niveles máximos, de ahí en adelante las poblaciones de aves guaneras nunca más alcanzan los niveles de antes del desarrollo pesquero. Durante este periodo la CAG desaparece y el manejo del guano pasa por una serie de cambios administrativos. Actualmente el manejo del guano está a cargo del Proyecto Especial de Promoción del Aprovechamiento de Abonos Provenientes de Aves Marinas PROABONOS (Ley Nº 26857 – 1997).

Hoy en día, se encuentran en los niveles poblacionales mas bajos de toda su historia, probablemente también como consecuencia de una combinación de la sobreexplotación de la anchoveta y de la mayor frecuencia e intensidad de los eventos El Niño en las últimas tres décadas. Con la disminución en la población de aves, disminuye también la producción de guano, industria que ha permitido la supervivencia de las aves guaneras durante el ultimo siglo. La población de las tres especies de ave guaneras actualmente no pasa de los dos millones y la producción anual de guano es ahora una fracción de lo que fue a inicios del siglo pasado.

La crisis de las aves guaneras no podrá ser superada si no se llega a controlar el factor antrópico (sobrepesca) que las ha llevado a tal situación. Para buscar soluciones, es importante entender las fuerzas que llevaron al acelerado desarrollo de la industria pesquera, desde sus inicios en los años 50 hasta su situación actual.

El gran desarrollo de las pesquerías industriales en el Perú coincide con el colapso, en los años cincuenta, de la pesquería de la sardina de California. Entonces, aunque una fracción de esta industria se mantuvo sobre la base de la explotación de la anchoveta de California (Engraulis mordax), la mayor parte de sus activos (plantas y embarcaciones) fueron adquiridos en ventajosas condiciones por el Perú, ocasionando así el crecimiento explosivo de la industria de la harina y aceite de pescado y a que esta industria se consolide como la actividad pesquera más importante del litoral con capturas anuales de millones de toneladas métricas. Para 1970, el Perú ya contaba con una flota pesquera de alrededor de 1,700 embarcaciones destinadas exclusivamente a la captura de la anchoveta y se llegó a capturar cerca de doce millones de toneladas métricas de esta especie lo que convirtió al Perú en el primer país pesquero en el mundo.

Sin embargo, los altísimos niveles de capturas de los años 60 y principios de los 70, junto con la ocurrencia de un fuerte evento El Niño en 1972/73 pronto llevaron al colapso a esta industria, que nunca consideró la aplicación de sistemas de control y regulación para garantizar la sostenibilidad del recurso. Durante los siguientes veinte años donde las poblaciones de anchoveta fueron casi nulas, la sardina (Sardinops sagax sagax) reemplazó a la anchoveta como la especie pelágica dominante del ecosistema y la meta principal de las pesquerías (Zuzunaga 1985). Esta especie nunca alcanzó los niveles de capturas de los años setenta, ocasionando así problemas para mantener activa la capacidad operativa de una flota e industria que estaba sobredimensionada y económicamente poco rentable.

En los años noventa, se comenzó a considerar que una regulación de la actividad pesquera sería el comienzo para lograr la sostenibilidad del recurso. Así en 1992, se promulgó la Ley 25977, Ley General de Pesca y en 1994, se promulgó su Reglamento (DS N° 01-94-PE), el cual ha sido derogado este año por el nuevo Reglamento de la Ley General de Pesca (D.S. 012-2001-PE). Si bien estas leyes han sido el primer paso para establecer un manejo adecuado de los recursos pesqueros y, en particular, de la anchoveta, estas normas aún tienen sus limitaciones.

Durante estos años, se observó una recuperación en la población de anchoveta y una vez más, su pesquería alcanzo notables volúmenes de capturas, que se consideró como una señal de recuperación del sector pesquero. Sin embargo, cambios en los estándares de calidad de la harina de pescado exigían un producto de mejor elaboración, algo que la industria pesquera no podía enfrentar por lo obsoleto de su flota y plantas de producción. En el Perú se producía en general una harina de calidad estándar (relacionada con el porcentaje de proteína del producto, del 65 %).

En Chile, una significativa inversión para desarrollar una moderna industria, llevó al mercado internacional una harina denominada "especial" o "prime", con un porcentaje mayor de proteína de que la producida en el Perú, ubicando a Chile como el líder mundial en la producción de harina de pescado.

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