Antecedentes:
La Compañía Administradora del Guano- uno de los pocos ejemplos exitosos de manejo sostenible de un recurso natural a nivel mundial (Apaza y Santa Maria 2001ª, Duffy 1994)
A mediados del siglo XIX la explotación del guano empezó a tener gran importancia para la economía del Perú. En esos años, el guano comenzó a ser utilizado como el principal fertilizante de las agriculturas de países como Inglaterra y Francia. En un documento de José Casimiro Ulloa (1859), se describe la importancia comercial de este recurso para los ingresos del Perú; además destaca sus virtudes en comparación con el uso de otros fertilizantes de aquella época y también señala algunas irregularidades en su manejo y administración, como la especulación de este producto y su subvaloración a niveles de exportación. Su explotación ocurrió en forma continua, financiando casi íntegramente el desarrollo del país, hasta 1879, cuando se inicia la Guerra del Pacífico (Bardella 1989). Terminada la guerra en 1890, el gobierno aprobó el desventajoso Contrato Grace para pagar la importante deuda externa que había adquirido el Perú, especialmente con los ingleses. Entre otras condiciones, cedía a los acreedores la explotación del guano descubierto o por descubrir por un total de tres millones de toneladas métricas y del 50 % del remanente de las islas Lobos. Además, el Perú se comprometió a no realizar ninguna exportación de este recurso, hasta que los tenedores de los Bonos, representados por la Perúvian Corporation Ltd. no hubiesen terminado de extraer la cantidad cedida. La envergadura de los volúmenes a explotar llevó a que se utilizaran métodos de extracción inapropiados en esos años, ocasionando así el colapso de las poblaciones de aves guaneras hacia principios del siglo XX.
En 1909 el gobierno Peruano crea la Compañía Administradora del Guano (CAG) para reorganizar la administración de la industria del guano y colocar este producto al servicio del desarrollo de la agricultura Peruana (Macera 1968). Mientras se discutían las diferencias sobre los derechos de explotación del guano con sus acreedores, la CAG comenzó a realizar acciones para evaluar la situación actual del recurso. así la compañía desarrolló un programa técnico científico con la participación de biólogos, geógrafos, estadísticos y agrónomos, buscando mejorar el manejo del guano y las poblaciones de aves guaneras.
En los primeros años de la CAG se actualizaron los mapas de litoral Peruano y se precisó la ubicación de las islas y puntas habitadas por las aves guaneras. También se organizaron expediciones, en cooperación con la Marina de Guerra, para localizar islas donde no se explotaba el guano. Así en 1915 ya se contaba con un inventario y levantamiento topográfico preciso de todas las unidades existentes, información relevante para que la compañía pudiese calcular los costos de su explotación. Posteriormente en 1919 se instalaron estaciones meteorológicas en las unidades guaneras y se estableció un sistema de monitoreo de las poblaciones de aves guaneras. La participación de muchos científicos Peruanos y extranjeros como Vogt, Murphy, Schweigger y Del Solar (Coker 1919, Murphy 1925, Vogt 1942, Zuta y Flores 1980) en estas etapas iniciales de la CAG, contribuyeron al conocimiento de la biología de las aves guaneras y los diferentes procesos biológicos del mar Peruano.
A toda esta contribución de aspectos biológicos, la CAG dispuso medidas de carácter administrativo y de ingeniería para favorecer el desarrollo y reducir las perturbaciones a las poblaciones de aves. Estas medidas incluían la rotación en la explotación de las unidades guaneras, reducción de las perturbaciones durante las épocas de reproducción, la prohibición de toda actividad humana (como pesca, depredación de huevos) alrededor de las islas, la modificación artificial del hábitat para ampliar el área de residencia de las aves (remoción de piedras, nivelación de la topografía, construcción de muros), construcción de muelles y edificios administrativos en lugares propicios, entre otras. El resultado general de estas mejoras en el manejo fue el aumento espectacular de las poblaciones de aves guaneras de cuatro millones en 1910, a 8-10 millones en los años 30 (Jordán & Fuentes 1966, Crawford y Jahncke 1999).
Una causa de preocupación de los expertos de la CAG fue la pérdida constante de guano causada por el abandono de nidos y mortalidad de aves resultante de la ocurrencia recurrente de El Niño. Sin embargo, a partir del trabajo de Vogt (1942), la compañía llegó a la conclusión que era más fácil aumentar las poblaciones de aves guaneras y sus tasas reproductivas durante los años fríos entre Niños, que lograr reducir las pérdidas durante estos eventos.
Para este propósito Vogt (1942) sugirió colgar plataformas de los acantilados, así como la construcción de puentes en las zonas agrietadas de las islas. Posteriormente, en 1946, el entonces Director de la CAG, Carlos Llosa Belaúnde, sugirió la idea de crear islas artificiales cercando penínsulas costeras con muros de concreto, de esta forma logrando la exclusión de predadores terrestres tales como zorros y humanos (Murphy 1981). Esta idea surgió de la observación que en el sur del país no había islas y que, a falta de éstas, las aves intentaban anidar en penínsulas desprotegidas y sin mayor éxito (Schweigger 1964). Cualquiera que sea el origen de la idea, los resultados fueron espectaculares. En menos de diez años, las poblaciones de aves alcanzaron los 16-20 millones (Duffy 1983) y llevó a Murphy (1981) a describir a la CAG como "Uno de los más grandes ejemplos de conservación práctica que se haya visto".
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